en el bosque que se acabalos siglos van pereciendo
tras su estela destronada
todos los habitantes
del infierno que se apaga
contemplan la despedida
de su eterna enamorada
el firmamento enmudece
con los últimos acordes
su palidez se desangra
su latido no responde
la niña-Koré un día de estos
la vestirá con las flores